El Moncayo (2.313 m)
Ascensión invernal por el Barranco de San Miguel

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Puede ser que, si lo comparamos con las cumbres de la Cadena Pirenaica, caigamos en la tentación de pensar que el Moncayo es una “pequeña montaña” solitaria y sin demasiado interés. Pero no es así, los aficionados de las comarcas de Aragón y Navarra ribereñas del Ebro, sabemos valorar lo que tenemos cerca de casa. Son muchas las veces que, a lo largo del año, tanto con nieve como sin ella, nos acercamos a esta “nuestra montaña” ya que conociéndola un poco, nos ofrece bonitas ascensiones y excursiones en las que descubriremos rincones, cimas y barrancos de singular belleza.

En esta ocasión se trata de una ascension invernal por el barranco de San Miguel, vía de carácter serio, con una pendiente moderada que, dependiendo por donde se coge, llega a empinarse y dar sensación de verticalidad, y que esta vez se presentaba con la nieve helada. Bueno, más que nieve era en realidad una enorme plancha de hielo en la que los crámpones agarraban bien sin conseguir dejar huella.

Estas condiciones de hielo, no hacían más que añadirle belleza a una ascension de 900 metros de desnivel que comenzaba a la altura de “la fuente del Fraile”. El sendero nos lleva en primer lugar, al Santuario, y posteriormente continúa hasta que el bosque desaparece y, ya teniendo a la vista todo el esplendor de la montaña, comenzamos entonces la ascension del Barranco de San Miguel.

Uno de los errores frecuentes en el Moncayo es precisamente el infravalorar su ascensión, son muchos los que se tienen que dar la vuelta por no llevar crámpones, muchos tambien los que, llegados a la cresta cimera, abandonan agobiados por el fuerte ventarrón y demasiados los que tienen accidentes por no ir debidamente equipados o no saber manejar bien el Piolet en la auto-detención. Precisamente, en esta ocasión se había producido un accidente mortal el día anterior, y durante el tiempo que estuvimos allí, ocurrieron otros dos accidentes con consecuencias de graves lesiones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bonita vista del Moncayo.
Comenzamos a caminar por el bosque.


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La desnudez invernal no resta belleza.
La diversidad biológica de la zona queda patente aquí.


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Los últimos Pinos dan comienzo al Barranco de San Miguel.
Formaciones rocosas en la parte derecha del Barranco.


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La ascensión se torna exigente.
vista de la cresta cimera.


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Vamos ganando altura poco a poco.
El barranco mirando hacia abajo.


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Poco antes de salir a la cresta cimera.
Increibles formaciones de hielo cinceladas por el Cierzo.


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El grupo en la cima.
La cima.


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Comenzamos el descenso.
La inclinación, en este primer tramo, es importante.