Corredor Oeste del pico Serrato

     Teníamos tantas ganas de comenzar la temporada invernal, que en cuanto cayeron los primeros copos de nieve..., mucho antes de que cualquiera con dos dedos de frente pudiera pensar que podría haber algo formado en algún rincón del Pirineo...
     El Alberto y yo, habíamos estado el día anterior por la cara norte del Pico Culivillas, pateando la nieve que ya empezaba a acumularse por esa zona, y escalando (o algo así) una especie de corredor que subía, no se a que monte.
     Con el corazón encogido de ver como estaban dejando aquello las obras de la nueva estación de esquí de Formigal, nos fuimos a dormir a “Casa de Piedra” y..., la verdad es que allí se nos termino de encoger al ver como están dejando aquello en base a no se que proyecto hotelero.

La cascada "historia de L’eau" estaba un poco justa de hielo pero perfectamente practicable. Allá que nos metimos "uno que medio sabe", "otro que medio no sabe" y un "figura" con dos ( .......) con un piolet largo tipo “espantacabras” y otro de juguete. ¡Vaya tres!.
     Habíamos quedado allí con otros amigos, y al día siguiente nos fuimos para el Serrato. Tras una aproximación que resulto ser más dura de lo que habíamos previsto, llegamos a la base del corredor. No se apreciaban grandes dificultades en él, pero seguro que nos hacía pasar un buen rato metidos en aquel angosto pasillo nevado.

La cascada "historia de L’eau" estaba un poco justa de hielo pero perfectamente practicable. Allá que nos metimos "uno que medio sabe", "otro que medio no sabe" y un "figura" con dos ( .......) con un piolet largo tipo “espantacabras” y otro de juguete. ¡Vaya tres!.
     La verdad es que sacamos las cuerdas, más que nada por no llevarlas en las mochilas, pués el corredor no presentaba más que una inclinación moderada. Algún pequeño resalte de vez en cuando le daba un poco de gracia a la cosa.

La cascada "historia de L’eau" estaba un poco justa de hielo pero perfectamente practicable. Allá que nos metimos "uno que medio sabe", "otro que medio no sabe" y un "figura" con dos ( .......) con un piolet largo tipo “espantacabras” y otro de juguete. ¡Vaya tres!.
      Poco a poco no vimos metidos en el maravilloso ambiente del corredor, puede que no fuera uno de los más difíciles, pero bonito..., lo era un rato largo.

La cascada "historia de L’eau" estaba un poco justa de hielo pero perfectamente practicable. Allá que nos metimos "uno que medio sabe", "otro que medio no sabe" y un "figura" con dos ( .......) con un piolet largo tipo “espantacabras” y otro de juguete. ¡Vaya tres!.
     Cuando llegamos a un ultimo resalte, dos sensaciones contrapuestas: por un lado el sol apretaba fuerte indicándonos que el otoño todavía no había terminado y por otro, un frío viento del norte nos indicaba la proximidad del invierno.

La cascada "historia de L’eau" estaba un poco justa de hielo pero perfectamente practicable. Allá que nos metimos "uno que medio sabe", "otro que medio no sabe" y un "figura" con dos ( .......) con un piolet largo tipo “espantacabras” y otro de juguete. ¡Vaya tres!.
     Por fin, llegamos a la salida del corredor y..., nada mas asomar las narices, un fuerte ventarrón nos indico de que iba aquella historia..., justo llegamos a la cima sin darnos tiempo siquiera a sacar alguna foto decente que, antes de quedarnos congelados nos volvimos a meter en el agradable refugio del corredor.
Habíamos pensado bajar por la fácil cresta cimera, pero decidimos que seria mejor bajar por el corredor superando un par de dificultades con sendos rápeles. Menos frío pasamos, desde luego.

La cascada "historia de L’eau" estaba un poco justa de hielo pero perfectamente practicable. Allá que nos metimos "uno que medio sabe", "otro que medio no sabe" y un "figura" con dos ( .......) con un piolet largo tipo “espantacabras” y otro de juguete. ¡Vaya tres!.La cascada "historia de L’eau" estaba un poco justa de hielo pero perfectamente practicable. Allá que nos metimos "uno que medio sabe", "otro que medio no sabe" y un "figura" con dos ( .......) con un piolet largo tipo “espantacabras” y otro de juguete. ¡Vaya tres!.
Las vistas desde la cima sobre los picos circundantes son espléndidas, el maravilloso día totalmente despejado, iluminaba un paisaje capaz de dejar embobado al mas pintado.
Mi amigo Pachi solía decir cuando llegábamos a alguna cima..., “aquí soy feliz”.