El valle de Aigualluts, en
invierno, es una de esas “joyas escondidas” del
Pirineo. Ya sea para practicar esquí de travesía,
una buena excursión con raquetas o para escalar en
sus cascadas. Cualquier actividad que planteemos allí,
se vera complementada si dormimos en el pequeño refugio
de chapa situado a la entrada del valle o mejor aún,
si las bajas temperaturas de invierno lo permiten, vivaqueando
en algún rincón.
“Mamporros para todos” siempre nos aportara distintas
dificultades de escalada, desde los largos de la derecha,
más fáciles, a los del centro o la izquierda
donde encontraremos zonas más verticales e incluso
extraplomadas.
Más arriba, en la Colladeta de Barrancs, abrimos en
cierta ocasión una cascada que denominamos Turrón,
Turrón. Se trata de un resalte de hielo que ofrece
un par de posibles recorridos de un largo de cuerda cada uno.
El primero seria tirando recto por la parte más vertical
en un bonito largo a 90º, y el segundo seria partiendo
desde el mismo punto, trazando un recorrido oblicuo hacia
la izquierda con una inclinación de 80º y algún
resaltillo de 90º. Utilizamos media docena de tornillos
y cuerdas de 50m, aunque un poco justas.
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