Este fin de semana
constituyó una de las mejores realizaciones que recuerdo
haber hecho con mi amigo Waldo. Nos metimos en este corredor
partiendo de Mesón de Bujaruelo, tras una dura ascensión
en nieve, unas veces mala y otras mediocre. La única
dificultad que encontramos en él, fue precisamente
esa, el alto esfuerzo que exigió la marcha en la nieve.
Llegamos a la cima al anochecer, y nos bajamos por la otra
vertiente, ya de camino al collado que da acceso a la cara
oeste del Taillón. A falta de una explanada donde plantar
la tienda, nos fabricamos una al abrigo de una roca, en medio
de la fuerte pendiente nevada.
Bonito vivac fue aquel, en un paraje incomparable, casi “colgados”
en la pendiente..., uno de tantos, inolvidable.
Al día siguiente hicimos la "Goulotte Quintana",
magnífico corredor-cascada que resulta ser una de las
mejores vías al Taillón.