Era una de las excursiones
programadas por el club, y como tal, se había apuntado
bastante gente, al menos para este tipo de actividad que siempre
es minoritaria. 8 o 10 personas, sin un mínimo de experiencia
a excepción de los organizadores.
Tras la aproximación a Pombie y al comienzo del corredor,
en medio de una espesa niebla que estuvo a punto de hacernos
volver antes de empezar, nos metimos en la vía.
Las primeras rampas de nieve no presentaron más problemas
que los propios de abrir huella en la nieve, encontrándonos,
más o menos a mitad del recorrido, con un resalte de
poca dificultad. Cuando estábamos pasando este resalte
vimos que la niebla se nos echaba encima otra vez, y dado
la hora que era, se nos podía hacer de noche en la
bajada. Estimamos que, dado la composición del grupo
y los objetivos de la ascensión, lo mejor era dejarlo
y dar media vuelta.
No terminar el corredor, seguramente fue una decisión
acertada ya que poco después la niebla envolvió
de tal forma la zona que era imposible ver nada.
Bueno, como tantas otras veces, dejamos este proyecto para
otra vez. No es que sea un gran corredor, pero siempre será
interesante.
|