Ya, en otras ocasiones anteriores, habíamos visto el perfil de esta cresta. Sus brechas y afilados gendarmes nos llamaron enormemente la atención haciendo que su escalada fuera siempre un proyecto a realizar.
Vista sobre el mapa lo lógico parece un encadenamiento que comenzando en el pico Siscaro pasa por el Escobes y acaba en el pico de Alba, o incluso en otra punta sin nombre que se encuentra un poco más allá y que para alcanzarla se ha de superar otro tramo de cresta con un par de gendarmes que parecen de poca dificultad.
La referencia se limitaba al recorrido Cilindro de Escobes – Pico de Alba que como vimos después es lo que realmente tiene interés, pero nosotros optamos por realizar el recorrido completo.
El sábado, tras un largo viaje de 5 horas, ascendimos en primer lugar el pico Siscaro, para continuar después por un terreno de escasa dificultad (I y IIº) pero que resulto ser un autentico “rompe-piernas”, hasta alcanzar el Cilindro de Escobes y posteriormente el pico de Escobes, que escalamos por su clásica chimenea.
La meteo se estaba poniendo mal, y ya empezaban a caernos algunas gotas, así que optamos por perder un poco de altura hacia el valle de Siscar hasta alcanzar un pequeño ibón donde montar las tiendas y pasar la noche y que nos venia a mano de poder dejarlas montadas y recuperarlas al día siguiente, ya de bajada de la cresta. Como no podía ser menos, acabo por caernos una buena chaparrada encima, pero esta vez no nos molesto, siempre me ha parecido que la sensación de que te llueva cuando estas a buen recaudo, dentro de la tienda, en tu saco y cogiendo el sueño, es muy agradable.
Al día siguiente amaneció raso, aunque poco a poco el cielo se fue cubriendo otra vez de nubes pudiendo predecir que no tendríamos más allá de las 2 de la tarde sin que volviera a caer. Nos encaramamos al Pico de Noé comenzando desde allí una bonita jornada por un recorrido que se adivina poco frecuentado pero de singular belleza. Fácil trepada en IIIº con algún paso de IVº y varios rápeles y que se puede abandonar en cualquier momento si se complica el tiempo. La roca cubierta de liquen, un poco húmedo por la tronada de la noche anterior y bastante rota, no estaba en perfectas condiciones, pero con un poco de cuidado se dejaba hacer sin problemas.
Trepar gendarmes..., destrepar o rapelar brechas, esta cresta no tiene tramos horizontales, todo es subir y bajar. Un maravilloso “diente de sierra” que nos hizo disfrutar mucho. Un poco decepcionados como estábamos por la travesía del día anterior desde el Siscaro, este bonito recorrido colmó nuestras ganas de crestear y justificó de sobra el largo viaje y el fin de semana invertido.
Para el descenso al coche elegimos una ruta distinta a la de subida, tal vez un poco más larga, pero de singular belleza, por el circo de Siscar, atravesando la cresta Pic de la Cabaneta-Pic de Siscaro y, en el ultimo tramo, un bosque especialmente bello en esta época, recorrido por las formaciones y cascadas del río. Un paisaje de autentico ensueño.
Desde la cresta, hacia el norte se divisaba el pico Rulhe, que ya habíamos visitado en otra ocasión con la cresta que le sube desde el Sur (la Ruf-Rulhe). Hacia el Este, se dibuja el perfil de otro fantástico “diente de sierra” que desconozco y del que no tengo referencia. Se trata del recorrido Pico Fourcade – Pico Rulhe.
Será el próximo proyecto en Andorra.