Petit Billare, cara este clásica
19 y 20 de agosto de 2006

La primera vez que intentamos esta vía, hace unos años, la cosa acabo mal. La referencia que llevábamos, no nos indicaba claramente en donde nos estábamos metiendo y no íbamos debidamente preparados. No llevábamos equipo de vivac, ni ropa adecuada para pasar la noche, ni el material necesario para montar muchos rapeles en caso de abandono...
Total, que cuando estábamos a mitad del recorrido, y nos veíamos pasando la noche a muy bajas temperaturas en una repisa de la pared, no nos quedo más remedio que pedir ayuda y ser rescatados por el helicóptero de la gendarmería francesa.

El macizo del Billare, visto desde el valle.
Cara este del Petit Billare, en la que se desarrolla la escalada que comienza por una especie de arista en su lado izquierdo.

Para ésta segunda ocasión, llevábamos de todo lo necesario, y menos mal, porque las siete horas que le marca las referencias, se convirtieron en ¡10 horas el primer día y 4 el segundo!, y las dos horas que dice que cuesta bajar del Petit Billare, ¡se convirtieron en 6 horas de dura aventura en un terreno complicado!, para el que las referencias no dan ninguna indicación clara (como si dieran por supuesto que se tiene que conocer el terreno) y además, en medio de una intensa niebla que se nos echó encima que no nos dejaba ver a tres pasos.
Pase que nosotros seamos muy torpes o lentos..., (seguramente no tanto) pero la desproporción es evidente.
Las referencias no sirven ni para indicarte donde estas o por donde tienes que ir..., izquierda, derecha, arriba, abajo, IV, V..., para cuando te quieres dar cuenta en semejante terreno tan caótico, ya no sabes donde estás respecto al texto. Toca guardar el papel y, la vía te la tienes que currar tu enterita.
Para adornar el tema queda el descenso: ¡una línea le dedica la referencia diciendo “una vez alcanzado el collado que separa el Billare del Petit Billare”!.... Os aseguro que alcanzar ese collado, requirió de todo nuestro sentido montañero al desconocer el terreno y sin visibilidad; Un hito marca el punto donde, tras un descenso muy expuesto por una empinada canal de resbaladiza hierba, se asciende a un pequeño collado, desde el que se inicia una vía de rapeles por un encajonado corredor descendiendo más de 200 metros, para después ascender por buen terreno unos 50 metros hasta el collado, por su cara sur, el descenso al valle se hace por la cara norte, por terreno muy penoso por la piedra suelta, aunque fácil técnicamente hablando. Es posible que ésta vía de rapeles, aunque fue una buena opción, se pueda evitar haciendo un par de ellos directamente sobre el collado, ya que dado el estado de los cordinos, claramente no habían sido utilizados desde la época de los hermanos Ravier, pero en nuestras circunstancias de desconocimiento y falta de visibilidad fue lo mejor que pudimos encontrar.

Respecto a la vía, pues hubo de todo, comienza por una empinada vira herbosa muy resbaladiza (eso de escalar en hierba no está ni en los mejores manuales) para discurrir luego por un terreno de mala roca muy descompuesta en el que te lo tienes que pensar dos veces antes de agarrarte a alguna presa, y en el que muy a menudo te tienes que sujetar de matojos de hierba o matorrales. Los tramos más verticales, la roca esta mejor, destacando las empinadas chimeneas del último tercio de la vía que se desarrollan en una bella escalada de un claro Vº (por más que los “especialistas” que hicieron la referencia digan que es IV). Y cuando te parece que las dificultades han terminado..., más chimeneas.

Un increíble vivac, en un auténtico “nido de águilas”, con agradable temperatura y un hermoso cielo estrellado, en medio de un bucólico paisaje de enormes paredes rocosas, nos sirvió para pasar la noche. Fue de esos vivacs que quedan en el recuerdo, vivencias únicas e irrepetibles que solo están al alcance de los “incomprendidos” escaladores que nos metemos en estos fregaos.

En conjunto yo diría que la vía no es de las buenas, demasiada hierba, y roca descompuesta, pero para los amantes como nosotros de la aventura, los recorridos vírgenes o poco repetidos en alta montaña, los “reinos de soledad” donde la superación personal se equipara a la superación de las dificultades en intimas sensaciones, esta escalada constituye una gran realización.

Escalando en la vira herbosa del comienzo.
Un momento de la ascensíon en el que estamos en el corredor que separa el Billare del Petit Billare (no se recorre).
Continuamos por un cáotico terreno de dificil orientación.
La mala calidad de la roca es la tónica general en este tramo intermedio del recorrido.
Vamos ganando altura por terrenos, en ocasiones, muy verticales.
Zona de un pequeño circo superior en donde se aprecian los empinados diedros de salida.
Chimeneas y diedros muy verticales en buena roca, predominan en este tramo del recorrido, tan caótico y de dificil orientación como el resto de la vía.
Amanecer del segundo día, en el vivac, con este grandioso espectáculo a nuestros pies.
Una bonita chimenea dificil de superar.
La verticalidad del terreno unido a la altura a la que nos encontramos ya, da un ambiente  impresionante a la escalada.
El valle de Lescún, muy por debajo de nosotros.
Después de una ancha vira superior, que parece marcar el final de las dificultades, todavía quedan verticales chiemeneas y fisuras que escalar.
Ya se acerca el final de la escalada, y las nubes que luego se nos echaran encima, causandonos serios problemas, nos ofrecen un paisaje increible.
La cima del Petit Billare, a partir de este momento, una espesa niebla nos impidio toda visibilidad.

Para terminar, una reflexión:
A mi manera de ver, lo de los libros estos que están proliferando tanto últimamente es “de juzgado de guardia”. Cualquier chaval recién salido de un cursillo de iniciación a la escalada que lea una de esta guías, interpretara en ella que puede meterse en estas vías tranquilamente..., y acabara como nosotros, siendo rescatado por un helicóptero, en el mejor de los casos.
Quienes escriben estos libros, no sé si tanto por ajustarse a la realidad del grado técnico como por resaltar su ego personal, acostumbran a “tirar a la baja” a la hora de acotar el grado, de forma que en muchas ocasiones, los escaladores que van justos en ese grado, se pueden ver en auténticos problemas en la realización de las vías descritas. Por otra parte ponen demasiado énfasis en el grado técnico, obviando otro tipo de complicaciones, cuando en realidad, en vías como la de ésta ocasión, más importante que el grado son los problemas ocasionados por las condiciones subjetivas tales como: hierba, mala calidad de la roca, exposición y compromiso, dificultades de orientación en la vía, las cambiantes condiciones meteorológicas, vivac, descenso...etc, etc.
Ya sabemos que ellos escalan muy bien y son muy rápidos haciéndolo, pero deberían escribir con un poco más de responsabilidad, haciendo ver a los lectores las dificultades reales de las vías (o incluso exagerándolas, que tiempo habrá de decir que era fácil). Es decir, en una guía, no buscamos el “como lo han hecho”, sino el “como lo vamos a hacer”.

Referencias utilizadas de los siguientes libros:
Roca, nieve y hielo en Pirineos, de ediciones Desnivel. (Mala)
El Pirineo Occidental a través del IV grado, de ediciones Desnivel. (Pésima)