CRESTERÍOS PIRENAICOS
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La cadena Pirenaica contiene una gran cantidad de crestas y aristas. En la mayor parte de los casos unen varias cumbres, siguiendo los pliegues naturales del terreno.
Trepar, escalar, saltar de roca en roca como si fuéramos Sárrios, recorrer esas auténticas “tápias” de cientos de metros a ambos lados, es una forma de hacer Alpinismo que apasiona, es difícil de resistir la tentación de recorrerlas.
Terrenos que aunque pueden no ser de escalada pura, ya que sus largos no suelen ser muy mantenidos, si que nos encontraremos con muchos pasos de dificultad que únicamente superaremos si tenemos una buena técnica. Hacer "clik" para ampliar.
El “sexto sentido” montañero de la orientación, del saber encontrar el mejor itinerario en cada momento, de encontrarse “a gusto” entre gendarmes de roca y de dominar la situación, es más importante que tener un grado de escalada alto.
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En la mayoría de estos recorridos, el nivel de dificultad técnica nos permite ir sin encordar, dejando la cuerda para los casos estríctamente necesarios. Cuando necesitemos ir atados a la cuerda, "en ensamble" o asegurando, los compañeros de cordada deberán estar bien compenetrados para llevar una marcha adecuada.
El ir sin encordar aumenta, lógicamente, el grado de exposición. En este caso cada escalador, aunque tenga un compañero al lado, debe sentirse “solo” en cada momento, ajustando su nivel de concentración a esta situación. Encontrarse a gusto con esta situación, siendo consciente del riesgo asumido, forma parte del “sexto sentido” montañero al que antes hacíamos referencia.
El recorrido de crestas Pirenaicas es, en si mismo, el encadenamiento de Tresmiles. La inmensa mayoría de estos pueden hacerse de esta forma. Siempre podemos plantear, en cada caso, varios recorridos diferentes en un sentido u otro, o encadenando varias crestas, eso ya depende de cada uno.
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En los libros donde buscamos referencias, siempre nos plantean los cresteríos en el tiempo de una jornada. Esto es algo que yo no comprendo muy bien. Si salgo un fin de semana al monte ¿por qué desperdiciar su noche?.
Considero el vivac como parte esencial de la escalada en si misma. No se trata solo de trepar, sino de ser autosuficientes durante el tiempo que necesitemos sin tener que andar mirando el reloj. Por otra parte, dormir en una cresta a tresmil metros de altura, es una experiencia única, difícil de olvidar.

Crestas, vías, aristas, escaladas que hicimos.

Cresta de Alba (Andorra)
Cresta de Alharisses
Cresta del pico Foillousse
Aguja y Forca de Clarabide
Arista de "los murcielagos" al Aspe.
Crestas del Diablo y de Costerillou.
Arista Lamathe o NO del Balaitús
Cresta de las Frondellas(por la arista Robach)
Cresta Le Bondidier al pico Frondellas.
Cresterio Infiernos - Argualas.
El macizo de Vignemale
Travesía completa del macizo de Monte Perdido, incluidos los Astazu.
Travesía Eristes - Posets - Forca de Clarabide - (Perdiguero - Boum).
Cresta de la Munia - Robiñera.
La cresta de los Bachimala.
Cresterío Culfreda - Lustou.
Travesía completa del sector del Perdiguero (44 tresmiles en 4 días)

Habían pasado ya varios fines de semana y no encontraba compañero para salir al monte, tenia un “mono” terrible, el verano avanzaba y yo sin hacer nada. El Waldo andaba liado con la bicicleta, el Javier “desaparecido” y en el club como si no hubiera nadie..., total que o me quedaba en casa “mordiéndome los coj.....”, o me lo montaba en plan solitario.
El proyecto que llevaba era muy ambicioso, seguramente demasiado, casi estaba convencido de no conseguir terminar todos los picos, pretendía hacer ¡44 tresmiles en tres días!. ¿podría conseguirlo?, no lo sabia desde luego, pero estaba dispuesto a intentarlo.
Comencé un día, dejando el coche en el final de la carretera que conduce a Hospital de Benasque, a la entrada del valle de Remuñe. La aproximación en un caluroso día de verano hasta llegar al pie del pico Crabioules. Una complicada trepada para llegar a la cima de este y desde aquí comencé a crestear en dirección al Lezat. Asegurándome a mi mismo “sin cuerda”, es decir, mentalmente, escale las agujas de Lezat hasta llegar al Pico Lezat, recuerdo especialmente el paso del “Gendarme Blanco”, en el que tuve que "ponerme las pilas” para hacerlo. Tras trepar durante varias horas por esta magnifica cresta, al anochecer llegue a la cumbre del Lezat, donde monte el primer vivac.

Al segundo día, comencé con la cresta que va al Grand Quayrat, a la que accedí con un rapel. ¡Fantástico! Lo de esta cresta afilada como el filo de un cuchillo. Tal como decía la referencia que llevaba “no hay en ella una sola piedra que no se mueva”. El nivel de tensión y de adrenalina creada, es total, hacen falta nervios de acero para pasar por allí, ¡sobre todo, en solitario y sin asegurar!. Os aseguro que cuando llegue a la brecha donde termina esta cresta, estaba sudando de una forma increíble (y creía notar un estraño olorcillo a mis espaldas).
La ascensión al Quayrat tampoco la regalan, se trata de una trepada en terreno bastante complicado, hasta que se llega a la cima. Continué después por la cresta, descendiendo al collado de Quayrat y por él, tras un flanqueo rodeando el circo que cierra el valle de Espingo, ir a parar al camino que sube desde el lago Sausat al pico Gourdon y puerto de Oô (lo estamos viendo, enfrente, durante todo el descenso), una vez en él, cuando llevamos un rato subiendo lo dejamos para iniciar una flanqueo en dirección al lago Belloc. Llegar a la Brecha Belloc fue algo agotador,¡vaya paliza!. Desde aquí, en primer lugar trepé al Belloc, para después hacer el Espijeoles y el Gourdon. Me dirigí al Puerto de Oô, y pasé a la otra vertiente, todavía era pronto (las 4 de la tarde) pero estaba tan agotado que decidí dejarlo ya, montar el vivac (ya había dormido allí en excursiones anteriores y conocía un sitio muy bueno), y dedicarme el resto de la tarde a descansar.

El tercer día, comencé ascendiendo el pico Jean Arlaud por su cara Este, en una trepada complicadilla. Luego los Gourgs Blancs, en los que pase algún apuro porque me perdí de la vía (como las otras dos veces que había estado), y después los picos que van hasta el Sant Saud. Una vez en el puerto superior de Gias, los Clarabide y el Gias, para desde este pico, volver al punto donde había dejado los trastos del vivac.
Ahora tocaba escalar la cresta de Seil de la Baque hasta el Pico del Portillón y el Perdiguero. Para ascender a este pico lo hice escalando la chimenea que se presenta en el acceso desde el Portillón de Oô a la cara W del Perdiguero (IVº), ¡caña..., caña..., caña...,!.
Ya estaba en el Perdiguero, todo iba bien pero la meteo se estaba complicando por momentos, estaba comentando con unos montañeros valencianos los aspectos de mi travesía cuando se puso a llover de forma inclemente. Mi intención inicial era llegar a la Aguja Lliterola y desde esta al Tusse de Remuñe, vivaquear por ahí, para al día siguiente continuar hasta el Maupás y el Boum, bajar al coche y volver a casa . Pero la fuerte lluvia lo cambiaba todo, mi equipo era de funda de vivac, no de tienda. Y con esta lluvia lo tenia muy mal para montar el vivac, además de que el retraso que iba a acumular, hacia que me pasara del tiempo de que disponía. Conclusión, que tuve que dejarlo en los picos de Lliterola.

Bajo una fuerte lluvia, descendí de los picos de Lliterola y ascendí al collado de Remuñe, el valle estaba cubierto por una espesa niebla y al bajar me desvié a la derecha metiéndome por unos cortados infranqueables, tuve que volver a subir casi hasta el collado otra vez para, esta vez, seguir bien los hitos y llegar al fondo del valle de Remuñe, al perder altura y situarme debajo de las nubes, por lo menos la visibilidad era buena, pero seguía lloviendo sin parar. Cuando llegue al coche era noche cerrada, así que monte una tienda que llevaba en el maletero y a dormir. Al día siguiente, viaje de regreso a casa. La cosa no fue mal del todo, no había conseguido hacer los 44 tresmiles, pero había hecho 39 en tres jornadas, ¿tampoco esta mal, no?.

El verano siguiente volví a esta zona acompañado de un amigo y con un planteamiento diferente. En primer lugar empezamos por el Boum, Maupas y Crabioules. Para continuar con el resto del recorrido según lo había hecho el año anterior. Bien sea por ir encordados, bien por falta de compenetración, o ¡yo que se por que motivos!, el caso es que en tres días que estuvimos, no llegamos a hacer ni la mitad del recorrido que yo había hecho en solitario.
Bueno, sigue siendo un gran proyecto que algún día espero realizar, ¡conseguir los 44 picos en tres o cuatro días!.

Cresterio Pico Estaragne - Pic Long - Pale Crabonouse.
Cresta de "los quince Gendarmes" al pico de Alba y cresta de las Maladetas.
Cresta de Cregueña y cresta de Enmedio al Aneto.
Cresta de Salenques al Margalida y cresta de Tempestades al Aneto.
Cresta de Llosas.
Arista Este a la aguja SE de Russell y macizo de los Russell.
Cresta de las Fitas de Remuñe
Cresta de los Besiberri.
Agujas de Travesani.
Cresta de Tumeneias
La Pica d'Estats por la vía Gabarro (arista SE)
Cresta Pic Gasimir, Canigó, Pic Barbet
Cresta Peiraforca, Roc Colom.
Cresta del pico Ruf al pico Rulle
Pico Neuvielle, arista de los tres consejeros
Pico Tres Consejeros, Arista Este
Pico Ramoung, Espolon Norte
Pico Ramoung, cresta NE
Cresta de la Mourelle y de Espades al Neuvielle.
Turón de Neuvielle, arista Sur
Pico Arriel, arista integral SSE.
Pico Palas, arista SO - Pitón Vón Martin.
Pico Palas, arista SE desde el collado de Lavedan.
Pico Amoulat, arista Este
Pico Amoulat, arista Oeste
Pico Gabietos Occidental, cresta Oeste.
Arista Passet al Marbore
Dientes de Batanes, por la cresta de los picos de Labaza
Pico Perdiguero, escalada del Capucin de Arlaud y cresta de la Gargallosa
Peña Foratata, vía CEFA.
Midi d'Ossau, ascensión por la cara Norte y collado de La Fourche.
Midi d'Ossau, arista de Peireget.
Peña Ezkaurre, arista SE
Peña Ezkaurre, arista NE.
Cresta de las Tucas de Ixeia (Benasque).
Petit Billare, cara Este clásica.
Sierra de Cantabria (Rioja), cresta de Palomares.
Riglos, "la visera", vía Mosquitos.
Riglos, mallo Pisón, chimenea Pani Haus.