En el libro “Los Pirineos”
de Patrice Bellefon, había leído muchas veces
el reportaje sobre esta escalada y siempre me llamo mucho
la atención. Ya en cierta ocasión, haciendo
una travesía de varios días que recorriendo
Eristes, Forquetas, Posets, Veteranos, pico de la Madera,
etc. etc, pretendía llegar a Clarabides, Perdiguero
y Boum. Llegados a la Forca de Clarabide el mal tiempo nos
obligo a abandonar antes de escalar su arista occidental.
En esta ocasión, como dar la vuelta por Francia nos
suponía un viaje en coche inasumible, decidimos hacer
la aproximación por el valle de Estos. Cinco horas
nos costo alcanzar el puerto de Clarabide, y un buen rato
más llegar a unos zonas llanas y herbosas, muy cerca
del pie de la arista que íbamos a escalar, en donde
plantar la tienda para pernoctar.
La escalada nos decepciono un poco; en la Aguja de Clarabide,
trepada fácil con mucha hierba y roca mediocre, con
algunos pasos un poco más emocionantes. A destacar
él que en la referencia le marca A1, que lo pasamos,
casi sin darnos cuenta, en libre. Luego en la arista occidental
de la Forca, más de lo mismo, pocas dificultades, trepada
sin más, para disfrutar relajados vamos.
Llegados a la primera antecima de la Forca, la tormenta, de
forma increíblemente repentina, se nos echó
encima casi sin avisarnos, ojo, ¡¡no pudimos llegar
a la cima principal!!, situada a escasos 30 metros y sin dificultades
técnicas, a pesar de que en esta primera cima lucia
el sol. Desde allí mismo, descendimos por la vertiente
francesa (por la vertiente española era peor con
fuertes pendientes de hierba en medio de la tormenta),
para alcanzar el lago de Clarabide, ascender el Collado de
Gias ( a 2.965 mts, en medio de fuerte lluvia, granizo
nieve y aparato eléctrico) y descender al refugio
de Estos y al coche. Total, ¡cinco horas de remojón!.
Un bonito fin de semana, vamos. La aproximación por
los valles de Estos y Clarabide entre ganados y bellisimos
paisajes, la escalada de la aguja y la Forca, no difícil,
pero “disfrutona”. Y la aventura de la ascensión
al collado de Gias y el descenso al coche en medio de la fuerte
tormenta, que cuando estás acostumbrado a estas cosas,
aprendes a disfrutar también de ello.